Crónicas y reflexiones de nuestros primeros 2 años construyendo una marca
- Daniel A. Acosta

- 19 jun 2018
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 9 ene

Un día como hoy, el 19 de junio de 2017, me encontraba trasnochado —para variar—. Acababa de diseñar uno de los pilares más críticos de una marca: el sitio web. Tenía todo lo que entusiasma hasta al geek más reservado: dominio propio, protocolo SSL, diseño responsive y todos los juguetes tecnológicos de vanguardia.
No solo era estética; la maquinaria estaba lista. Mientras el equipo de Wix confirmaba la indexación mundial de mi sitio, AdWords se preparaba para presentarme ante cualquiera que buscara mis servicios.
Aunque venía trabajando desde el 19 de agosto de 2016, fecha en la que incubé este proyecto, fueron abril, mayo y esos 19 días de junio los que definieron el ADN de Bubo. Alineé cada átomo del branding: misión, visión, valores, logotipo, favicon, tipografía, colores, personalidad verbal, presencia digital y muchas otras cosas más. Nada quedó al azar, todo estaba argumentado.
El mercado empieza a mirar
Hitos & Posicionamiento de Marca
Durante este primer ciclo, los logros no tardaron en aparecer, funcionando como recordatorios de que el esfuerzo propio tiene eco:
Mentoring Internacional: Fui seleccionado para el Mentoring Program de Youth Business International. Aunque el programa se canceló por falta de financiamiento, el mérito de haber sido elegido seguía siendo mío.
Reconocimiento de la AAP: La Asociación Argentina de Publicidad me contactó para integrarme a su Directorio Publicitario. Aunque decliné por considerarlo prematuro, la invitación en sí fue un honor.
Grandes Ligas: Fui invitado al RoadShow 2018, codeándome con gigantes como Disney, Warner Bros y Sony Pictures en la preventa de espacios publicitarios. Una experiencia enriquecedora.
Alianzas Académicas: Recibí el llamado de Next-U para cubrir vacantes con sus egresados, validando nuestra capacidad de captar talento.
Estos hitos quizás alimentan el ego, pero sobre todo evidencian que la proyección de imagen que trabajé con tanta obsesión estaba dando frutos.
De la ingeniería nuclear a la confianza del cliente
La profundidad del negocio
Lo más enriquecedor, sin embargo, no fueron los halagos, sino la confianza depositada por industrias de altísima complejidad. Mi primer cliente corporativo pertenecía al rubro de la ingeniería nuclear.
Para estar a la altura, realicé un benchmarking internacional de 30 empresas líderes del rubro nuclear. Hoy, trabajamos juntos para educar sobre los beneficios tecnológicos de este campo, derribando prejuicios históricos y enfocándonos en la salud y el medio ambiente.
Esa misma profundidad de investigación la aplicamos en sectores tan diversos como la gastronomía, el retail, los servicios financieros y la construcción. Cada benchmarking realizado me ha dejado una visión de negocio única y, lo más importante, el activo más valioso del Branding: la confianza del cliente.
Un CEO en desarrollo
De los algoritmos a la neurología
Hace poco, en una campaña publicitaria, escuché a gurús del e-learning decir: "si no sabés algo, delegalo". Me pareció una incongruencia total viniendo de una marca que vende educación. Si no sabés algo, estudialo.
De niño me criaron para ser independiente. Es por ello que en estos últimos 12 meses me sumergí en capacitaciones y actualizaciones no solo en Marketing Online y el Diseño Web, sino también en Neuromarketing, Nutrición y Neurología. Estudié cómo optimizar neurotransmisores y proteger mis axones con mielina en lugar de azúcares para alcanzar un rendimiento creativo superior. Sigo estudiando cada día; es la única forma de participar en cada proceso de la empresa con autoridad.
La evolución de la manada
Un equipo interdisciplinario
El crecimiento humano fue exponencial. A los cinco meses sumé mi primer colaborador; hoy, un año después, somos un equipo de nueve profesionales y seguimos buscando talento.
No solo somos diseñadores. Integramos especialistas en Finanzas, Comunicación Social, Desarrollo de Negocios e incluso contamos con un médico consultor que nos orienta en medicina ocupacional y neurociencia para mantener nuestro desempeño cognitivo al 100%.
Hemos traspasado barreras culturales y horarias con proyectos en Latinoamérica y Oceanía, y establecido networking de alto nivel para manejar campañas hasta en una de las universidades más importantes de Argentina, como lo es la Universidad Austral.
Oda a la gratitud
El motor detrás del éxito
Este éxito no es un monólogo, es una sinfonía de personas que creyeron en este proyecto:
A mis escuelas de formación corporativa: Honro a mis empleadores en Cantv, L'Oréal y Hewlett-Packard. Agradezco profundamente a jefes como Nelly Henao, Gustavo Lozada, Rosa Medina, Nicolás Hoppenot y Alejandro Romeo, quienes imprimieron en mí una visión corporativa de calidad mundial. De ellos aprendí los estándares de excelencia que hoy son el ADN de Bubo Branding.
A mis maestros y la forja de la autonomía: Agradezco a mis maestros de primaria y profesores de facultad que, desde 5to grado, me sacaban al pasillo para rendir solo. Lo hacían para que nadie se copiara de mí, obligándome a resolver incluso los trabajos grupales de forma individual. En su momento me pareció injusto, pero hoy entiendo que fue el mejor entrenamiento: sin saberlo, me preparaban para ser autodidacta y no depender de nadie para alcanzar la excelencia.
A mis pilares morales y estratégicos: María Gabriela Rodríguez y Víctor Bolívar, por ser mi brújula en negocios y mi apoyo incondicional.
A mi familia: Mis hermanas Sidney y Zinahyd, mi sostén emocional y compañeras de trinchera; y a mis padres, por enseñarme que la integridad es el verdadero Branding.
Al equipo de Bubo: A cada uno de los profesionales que hacen que esta maquinaria funcione con excelencia.
A mis clientes: Los genios que confiaron cuando todo era una promesa. Gracias por permitirnos conocer sus industrias a niveles épicos.
A mis mentores de vida: Desde mi gurú informático Martín Pinardi hasta mis profesores de oratoria y sanadores espirituales.
Un agradecimiento especial a la adversidad
También agradezco a quienes, en mi último empleo, me trataron con crueldad. Su desprecio me hizo tocar fondo, pero de ahí surgí más fuerte, tenaz y seguro. Por ellos aprendí exactamente lo que no debe hacerse, y por descarte, identifiqué los caminos correctos. Gracias.

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Dato Curioso: El 19 de agosto de 2016 se fundó este proyecto; el 19 de septiembre es mi cumpleaños; el 19 de octubre fue el alta fiscal; y el 19 de junio de 2017 fue el lanzamiento formal de la marca. El 19 es nuestro número maestro. Si sabés qué significa numerológicamente, comentanos.










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